Crítica Bits es una revista digital que publica análisis largos de hardware, videojuegos, cine y literatura. Una redacción que publica a diario tiene un enemigo concreto: el momento en el que escribir deja de depender de la persona que escribe y pasa a depender del gestor.
criticabits.com En vivo El coste real de publicar no es escribir
Cuando una redacción se queja de que «la web va lenta», casi nunca habla de la portada. Habla del panel: el editor que tarda en abrir, la subida de imágenes que falla a la tercera, la vista previa que no refleja lo que se ha escrito. Ese es el tiempo que se pierde de verdad, porque se paga en cada pieza y lo paga la persona más cara del proceso.
Así que lo primero que se mide en un WordPress editorial no es el tiempo de carga público, es el tiempo de guardado. Un post.php que tarda dos segundos en responder son dos segundos multiplicados por cada guardado automático de cada borrador de cada día.
Los tres sospechosos del panel lento
- Autoguardado y revisiones sin límite. Un artículo largo puede acumular cientos de revisiones, y cada una es una fila completa en wp_posts. Limitar las revisiones a un número razonable mantiene el historial útil sin convertir la tabla en un vertedero.
- El heartbeat. Por defecto WordPress lanza una petición administrativa cada 15 segundos por pestaña abierta. Con cinco redactores y tres pestañas cada uno son sesenta peticiones por minuto contra PHP, sin que nadie esté haciendo nada. Se sube el intervalo en el editor y se apaga donde no aporta.
- El widget de novedades del escritorio, que va a buscar feeds externos en cada carga del panel. Si el feed remoto tarda, el panel tarda.
Ninguna de las tres afecta a un solo visitante. Las tres afectan a todas las horas de la redacción.
Caché con una regla clara: nunca a quien está logueado
Una revista se cachea agresivamente, pero la caché tiene que saber distinguir. Si un redactor logueado recibe una página cacheada, ve su propio artículo sin publicar como lo vería un lector, o peor: ve el de otro. La regla es simple y no se negocia: si hay cookie de sesión de WordPress, no hay caché.
Con eso resuelto, el resto es geometría: Cloudflare cachea el HTML de portada, categorías y artículos publicados; la purga se dispara al publicar y al editar, no por temporizador; y las páginas que dependen del usuario —panel, comentarios en moderación, previsualizaciones— llevan cabecera de no cachear desde el origen, no desde el borde.
Casi siempre es la misma pareja: una previsualización que se coló en caché y un comentario nuevo que no aparece porque la página del artículo no se purgó al aprobarlo.
Un tema propio en vez de uno comprado
La revista corre sobre un tema hecho a medida con Tailwind CSS para el diseño y GSAP para las microanimaciones. No es una preferencia estética: un tema comercial trae plantillas para veinte casos de uso, y diecinueve no se usan nunca. Lo que sí se usa siempre es su CSS y su JavaScript, que viajan enteros en cada visita.
Con Tailwind el CSS que se publica es el que aparece en las plantillas, y con un tema propio el JavaScript de la portada es el de la portada. GSAP entra donde hay animación —las portadas de sección, poco más— y no en el artículo, que es la página que más se lee y la que menos necesita moverse.
Arquitectura de categorías: la que decide si se lee un segundo artículo
Seis secciones —componentes, videojuegos, tecnología, dispositivos, software y miscelánea— y una jerarquía plana. No hay subcategorías de subcategorías, porque cada nivel extra es un sitio más donde el contenido se reparte y una URL más que compite consigo misma en la búsqueda.
Los perfiles de autor no son decoración: en un medio de análisis, quién firma es parte de por qué se cree lo que se lee. Cada autor tiene página propia con su biografía y su archivo, y cada artículo enlaza a la suya. Eso es lo que un buscador entiende como autoría, y es lo mismo que hace que un lector vuelva a buscar a esa persona.
Personalidad y velocidad no son excluyentes
Crítica Bits quería una web gamberra y necesitaba publicar sin fricción durante años. Las dos cosas caben juntas, pero solo si la personalidad vive en la tipografía, el color y el ritmo, y no en un constructor visual con quince plugins detrás.
Es la conversación que tenemos en casi todos los proyectos editoriales, y la respuesta suele ser la misma: la web que se ve rápida y la web que se edita rápida son la misma decisión tomada dos veces.